Cómo cambiar la manilla de una puerta

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Cómo cambiar la manilla de una puerta

Vas a abrir la puerta y, de pronto, ¡zas! La manilla de la puerta se te queda en la mano. ¿Te ha pasado alguna vez? Puede que, incluso, ahora mismo tengas esa manilla a tu lado mientras estás leyendo este artículo. 

No te preocupes, es algo habitual, ya que con el paso del tiempo, las manillas tienden a aflojarse por diferentes motivos, sobre todo aquellas a las que se les da más uso o que están expuestas a las inclemencias del tiempo. 

También puede ser que necesites cambiar el tirador de la puerta por una cuestión estética, debido a un cambio de decoración o de pintura en la casa. 

Sea cual sea el motivo, desde ya te digo que se trata de una tarea sencilla y que no requiere de muchos conocimientos, pero sí de algo de paciencia y, sobre todo, de seguir los pasos que hoy te vamos a dar para que aprendas a desmontar una manilla y colocar una nueva. 

 

Cómo desmontar una manilla de una puerta 

Antes de pasar a explicarte este punto, es importante que tengas la manilla o pomo que vayas a cambiar a mano, de manera que hagas todo en el mismo momento y no andes con miedo de que puedan entrar a robarte, en caso de que se trate de la manilla de la puerta que da acceso a tu casa. 

Después nos meteremos de lleno a explicarte cómo elegir la mejor manilla para tu puerta, pero ahora vamos a explicarte cómo desmontar una manilla, paso a paso y de manera sencilla: 

  • Paso 1: Elige un destornillador que te ayude a retirar los tornillos de la manilla; tanto los de un lado como los de otro, porque no puedes olvidar que una manilla tiene dos caras que se colocan a un lado y otro de la puerta, por lo que cuando vayas a realizar esta operación, será necesario que la abras.
  • Paso 2: Retira los tirafondos de la manilla y también el vástago, que es ese palo de hierro que une las dos partes de la manilla.
  • Paso 3: observa qué tipo de agujeros son los que tiene la actual manilla que vas a cambiar y toma medidas. Esto te ayudará a elegir la manilla correcta.

Cambiar el tirador de una puerta

 

Elige la manilla correcta

Aunque este paso te lo colocamos aquí, lo ideal seria que antes de retirar de manera definitiva la manilla vieja, pudieras tener en casa la manilla nueva, de manera que según quitas una, cambias la otra, salvo que no se trate de una puerta principal y ese cambio pueda esperar.

En todo caso, a la hora de elegir la manilla correcta te recomendamos que tengas en cuenta los siguientes aspectos: 

  • El estilo de la puerta: ya que en función de si es más o menos clásica, nos decantaremos por una manilla de un material concreto. 
  • El uso de esa puerta: no es lo mismo la puerta de entrada de una casa, que la de una habitación, la de una cocina o la de un despacho. En el caso de que esté en una zona delicada, como pudiera ser la cocina, ten en cuenta que el material con el que esté elaborado el material deberá de ser resistente a las grasas y a la humedad. Por otro lado y también como ejemplo, si te gustan las puertas con pomo redondo, te recomiendo que no sea la de la entrada de casa, sino la de una habitación, ya que normalmente solemos abrirlas y cerrarlas menos y, por lo general, este tipo de manillas soportan menos vaivenes que las de manivelas alargadas. 
  • La altura a la que se encuentran los agujeros de la manilla vieja. De esta manera, si llegara a coincidir, no tendrás que andar tapando agujeros y creando otros, solo vuelvas a atornillar y listo. 

Normalmente, las manillas las encuentras en la sección de accesorios de puertas, por lo que puedes acudir a dicha sección directamente. 

 

Cambiar manilla de puerta con cerradura

Llegamos al último paso: cambiar la manilla de la puerta con cerradura. En este caso, el cambio dependerá de si has conseguido hacerte con un juego de manillas igual que las anteriores o que coincidan los agujeros o si, por el contrario, es necesario tener que tapar unos para añadir otros y pintar para que no se note. 

En el primer caso, solo tendrás que colocar las manillas a un lado y otro de la puerta y volver a atornillar. Si necesitas, también puedes engrasar un poco la manilla. Todo sea para que funcione de manera más fluida y evitemos darle tirones innecesarios que harán que pronto pueda haber una reparación.

En el segundo caso, será necesario que tapes con masilla reparadora, lijes la puerta par que no haya diferencias debido a la masilla y pintar la zona, si quieres que quede perfecto. Pasado este tiempo, solo tendrás que volver a hacer los agujeros y atornillar. 

Como puedes ver, cambiar una cerradura, aunque sea la primera vez que se te estropea, es algo muy sencillo y que no debería de acarrearte mayor problema. Prueba y nos cuentas cómo te ha ido o si has encontrado alguna dificultad que quieras compartir con nosotros.

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